No puedes echarte atrás, no cada vez que algo te haga temblar. Tengo miedo, más y menos como todo el mundo, pero no soy cobarde. No me da miedo mirar a los ojos, decir verdades, mentir por buenas razones, darte la mano, pedir perdón, dar las gracias o buscar en mí lo que dice el corazón. No me da miedo sufrir, ni esperar mi momento. Es más, tampoco me da miedo ser feliz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario