Cuando más harta creo estar, vienes tú y me salvas, me cargas.
Tú de espantar el mal te encargas, me das gas,
me amas más que mis fantasmas.
Que tú a mis miedos te los pules con un dedo, ah..
Por ti, por mí, porque el mundo es nuestro.
Tú no me abandones, que yo ya haré el resto.
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