¿Alguna vez te han comido el corazón a mordiscos?

lunes, 4 de julio de 2011

You know I'm still waiting.

Me noto tremendamente frágil, como si una sola palabra pudiera hacerme pedazos. Es una pura ironía que, al final, haya terminado convertida en una zombie. No es que no me hubiera imaginado alguna vez a mí misma convirtiéndome en un monstruo, pero, desde luego, nunca en un grotesco cadáver animado. Es deprimente darse cuenta de que ya no soy la heroína, que mi historia está terminada. Después de todo ¿de cuántas maneras se puede destrozar un corazón y esperar que continúe latiendo? El tiempo pasa, incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de las manecillas del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa... Incluso para mí. 
Y lo más elemental que le pedía a la vida era, precisamente, perder la noción del tiempo.. Porque esta es una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido.

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